Expresar afecto con detalles sencillos

La época de la Navidad es un recordatorio de que podemos ser mucho más generoso de lo que esperamos, siempre que conservemos el ingrediente más valioso, que es la intención de agradecer, compartir y ver a la otra persona sonreír.

Más allá de lo material

Cuando era niña, me gustaba hacer regalos para los demás, un dibujo, un pequeño arreglo florar, una felicitación, un buen abrazo, recitar un poema, cantar una canción, hacer el payaso, no lo sé !lo que sea!

No era necesario que fuera Navidad, aunque era la fecha más ajetreada.

Crecí en ese tipo de entorno donde aunque no faltaba lo esencial tampoco había espacio, ni presupuesto para grandes y costosos regalos. Pero eso no impedía, que celebráramos y festejáramos todo tipo de fechas especiales.

Recuerdo que mi abuela por navidad siempre nos regalaba cosas útiles, calcetines, ropa interior, un jersey para el cole, objetos necesarios. Lo contrario de lo que pensaríamos que podría ilusionar a cualquier niño. Mi abuela conseguía que objetos corrientes fueran especiales, por que nos permitía participar del proceso.

Los regalos de mi abuela eran siempre los mejores, ella cuidaba todos los detalles. Ya en verano comenzaba a pensar en maneras de conseguir dinero extra para sus regalos. Se pasaba meses planificando sus compras para se ajustara al presupuesto y fuera de nuestro gusto. Los envolvía ella misma y jamás conseguimos encontrarlos, antes del día señalado.

Quizás deba aclarar que en mi familia no existía  el concepto de Papa Noel. Los regalos se ponían a escondidas debajo del árbol con una etiqueta con nombre. A la hora del desayuno familiar y en orden (primero los niños claro) nos acercábamos al árbol y recogíamos los regalos con ansia loca.

El siguiente paso era abrir los regalos e intentar adivinar quién era el autor. Era emocionante adivinar al autor del regalo y agradecerlos con besos y abrazos.

Los niños que teníamos un presupuesto más reducido, nos teníamos que armar de ingenio para hacer regalos a los mayores. A veces, eran promesas de mejores notas en el colegio, vales por besos y abrazo, manualidades, o alguna tarea de engorrosa de casa.

Fuera como fuera, la Navidad era una de esos momentos del año en el que experimentábamos agradecimiento. Era una de esas ocasiones para compartir  amor a la hora de pensar en sorprender a los demás.

Lo material no es malo

Los extremos acaban siendo lechos de limitación.

Si bien es verdad que hay algunos regalos que tienen un alto contenido emocional por que los creamos nosotros mismos, ¿Implica eso que los regalos que obtenemos ya hechos tienen menos valor?

Mi pareja es un fan de la tecnología, creo sinceramente que ninguna de mis ilustraciones le impresionaría tanto como “!Un kit para programar un robot!”. No sé tu, pero yo no sabría ni donde empezar para crear ese producto con mis propias manos.

Afortunadamente hay otras personas que se dedican a crear esos objetos que aunque indiferentes para mi, son las tentaciones de mis amigos y seres queridos.

Es la maravilla de la diversidad humana, cada uno dispone de talentos que puede poner al servicio de otras personas. A mi se me da bien pintar para ayudar a otros a expresar lo que les gustaría decir, y que va más allá de las palabras.

Mentiría si no dijera que me hace ilusión cada una de las ventas que hago. Por que pienso, que esa persona que adquiere una de mis obras lo hace para expresar cariño, lo hace por que está pensando en mimar a alguien. Muchas veces ese alguien es alguien más, otras veces puede que sea un auto-regalo.

En ambos casos me siento agradecida de que hayan encontrado en una de mis obras, el lenguaje que necesitaban para decir: gracia, te quiero, ¡me siento genial! o cualquier otro mensaje que les haga sonreír, es simplemente maravilloso para mi.

Un poquito de hand made

Mis tarjetas suelen llevar un pequeño texto que espero sea inspiraciones, y bastante lienzo en blanco en la parte interior. Soy una romántica y  creo que el mensaje de mis creaciones sólo es una parte (muy pequeña) de lo que se quiere expresar.

Dejar espacio a la expresión es mi manera de animar a los que obsequian a que pongan parte de ellos en las tarjetas.

También hago tutoriales de vez en cuando de como envolver regalos o presentar obsequios, por si no hay tiempo para ponerse creativo.

Conclusión

El tesoro verdadero es la intención, el amor y dedicación que pones al elegir o crear algo para alguien. Piensa en para quién es el regalo, pon cariño y no fallarás.

Tómate tu tiempo. Disfruta del proceso y no cualifiques el valor de tus obsequios con el precio, ni los que haces ni los que recibes.

Por su puesto, todo lo que hay aquí escrito es la experiencia y opinión de una persona, que quiere compartir su mensaje con quien quiera acogerlo, y nada más.

Espero que te haya gustado el post ahora que hemos entrado en el mes navideño. También espero que te sirva de ayuda e inspiración.

!Suerte con la preparación navideña!

Un Abrazo.

AnnelVR

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